CANDELA

Una historia de casi 400 años

"El altar de Ochún"   © Derecho de autor de Miguel Viñas, año 2000

En Cuba,
Ochún o la Virgen de la Caridad
tiene varias leyendas que explican
su "llegada" a la tierra.
Santo con dos nombres y
dos adoraciones distintas.

La comunidad creyente cubana gozó con entusiasmo cuando el Papa Juan Pablo II coronó directamente durante su estancia en la isla a finales de enero de 1998 a la Virgen de la Caridad, la Santa Patrona de Cuba, cuyo origen se remonta a casi 400 años atrás.

Dicen que apareció en el mar hace 391 años; la diosa cubana del amor, protectora de la familia y solucionadora de conflictos amorosos y matrimoniales es para los católicos la Virgen de la Caridad, y Ochún para los cultivadores de creencias yorubas africanas.

Su nombre lo toma del municipio montañoso de El Cobre, provincia suroriental de Santiago de Cuba, tierra de sol bravo, donde está el santuario que guarda su imagen, pese a que ésta fue encontrada --según la leyenda-- mucho más al norte, sobre las aguas de la Bahía de Nipe.

La Virgen fue consagrada el 8 de septiembre de 1916 por decreto del Papa Benedicto XV, y el Pontífice Pío XI declaró su coronación el 20 de diciembre de 1936.

Tres décadas después, en 1977, el templo que guarda la imagen fue decretado Basílica por el Santo Padre Pablo VI. Pero no fue hasta 1998 cuando Juan Pablo II, en la primera visita de un Santo Padre a la isla, la bendijo y colocó la corona confirmada por Pío XI sobre la cabeza de la efigie.

La Leyenda

Todo comenzó en 1606, cuando en esa zona levantina, donde hoy opera una mina de cobre a cielo abierto, la única de su tipo en la isla, la principal actividad económica no era precisamente la minería, aunque ya existía, sino la cría de ganado vacuno y el comercio cárnico, recordó el Párroco Mario Carassou.

Como toda leyenda popular, siempre enriquecedora de las culturas de los pueblos, hay más de una versión sobre la aparición de la Virgen de la Caridad. Esta es la que contó el Padre Carassou poco antes de su retiro, tras dedicar 45 años de trabajo a la parroquia de El Cobre:

En una ocasión en que en Barajagua, centro de exportación de carne, faltó la sal, elemento indispensable para la conservación de los lotes cárnicos en tiempo de antaño, encomendaron a tres jóvenes, dos indios y un negro casualmente del mismo nombre, Juan, el ir a buscar el necesario producto a la salina situada al otro lado de la Bahía de Nipe, en la costa nororiental de Cuba.

Pero no pudieron embarcarse debido al mal tiempo y a la mar picada, y tuvieron que pernoctar durante tres días; al cuarto decidieron navegar. Es entonces cuando Juan Moreno, el negro, divisó lo que pensó inicialmente era una niña caminando sobre las aguas. Al acercarse vieron la imagen de madera de la santa sobre una tabla con la inscripción "Yo soy la Virgen de la Caridad".

Una de las versiones dice que en una segunda aparición, la Santa indicó a una niña donde erigir el santuario. El Párroco Carassou, por su parte, señaló que la imagen fue traída a El Cobre por acuerdo de los habitantes de la comarca tras una consulta popular.

La Historia

En un pueblo, como el cubano en que se mezclaron culturas y razas, se gestó un proceso de amalgamamiento de hábitos, costumbres y tradiciones que los científicos llaman sincretismo: es la fusión de elementos, artísticos, musicales, culinarios, danzarios, entre otras formas culturales, del cual tampoco escapó la religión.

Además de la esclavitud, los españoles introdujeron en el "nuevo mundo" el catolicismo y sus santos. Con sus hijos, extraídos a la fuerza de sus tierras, Africa aportó, entre otros elementos culturales, decenas de deidades carabalíes y congas que no solo se mezclaron con las católicas, sino también entre sí.

Al prohibírseles por los patronos practicar sus hábitos religiosos, los esclavos, a fin de cultivar su fe, hábilmente representaron a sus deidades en las imágenes de los "dioses de los blancos", así comenzó el largo proceso sincrético.

De ese modo, en la formación de la nación cubana, que se consagró en la guerra de independencia contra la metrópolis española, lucha en la que combatieron por igual negros, blancos y mulatos, San Lázaro se convirtió en Babalú Ayé, Nuestra Señora de la Merced en Obbatalá y se transculturó la Virgen (negra) de Regla en Yemayá en La Habana, y la de la Caridad en Ochún en Santiago de Cuba.

Al igual que el resto de esas deidades africanas, Ochún pertenece a la "Regla de Osha", herencia de la cultura Yoruba, que floreció en la región de Nigeria y Dahomey, actual Benin, de donde fueron traídos a América gran parte de los esclavos africanos.

La Virgen de la Caridad/Ochún es una mujer mestiza, agraciada, sonriente, vestida de amarillo, su color, con sus cinco pulsos de cobre en el antebrazo.

Entre las atribuciones de "Cachita", como la llaman familiarmente los cubanos, figuran --según la tradición católica y los cultos africanos-- el proveer seguridad familiar y la solución a conflictos amorosos y eróticos, e incluso lo que la ciencia denomina disfunciones sexuales tantos en hombres como en mujeres, así como la infertilidad femenina.

Pero a ella los creyentes le piden desde protección en los momentos difíciles hasta poder retener al marido infiel o incluso "quitárselo" a otra.

Hemingway También le Rindió Tributo

La Basílica, pintada de amarillo, sobresale a la vista del viajero mucho antes de llegar al poblado de El Cobre --a unos 18 kilómetros de la ciudad de Santiago, por su ubicación en una elevación y el contraste de su claro color con el verdor del paraje montañoso que la rodea y el gris negruzco de los niveles de la mina al fondo.

En el cuarto de donaciones del santuario, visitado por creyentes cubanos y extranjeros, se exhiben desde simples objetos, trofeos de deportistas, diplomas universitarios, bisturíes, hasta charreteras y gorras de militares.

El escritor Ernest Hemingway donó la medalla de oro que le concedieron al ganar el premio Nobel de literatura por su novela "El Viejo y el Mar", inspirada en un pescador y un poblado cubanos.

En jornadas de fiesta, como el 8 de septiembre, Día de la Caridad de El Cobre, la cifra de feligreses que acuden al remoto aposento religioso puede sobrepasar los 10,000.

Fuera de Cuba hay personas quienes desconocen que como resultado del arraigado sincretismo y la indisoluble mezcla de culturas en la nación cubana, el creyente promedio se identifica lo mismo con los cultos católicos como yorubas, en lo que especialistas han denominado religiosidad popular.

No implica eso la inexistencia de católicos o protestantes ortodoxos que no practican los cultos africanos, aunque reconocen su valor cultural dentro de la sociedad.

De ahí que se pueda ver, sin lugar a contradicción, en la Basílica de El Cobre, juntos ante la imagen, a una persona blanca, negra o mestiza, rogando o agradeciendo, indistintamente, a la Virgen de la Caridad o a Ochún, o ambas a la vez.

© Derechos de autor de Martin Hacthoun, año 2001
Se reservan todos los derechos
Reimpresión con permiso del autor (El Nuevo Día 2000)



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